Saltar al contenido

Cómo no matar a tu vecino violinista.

Señora tapándose los oídos por que no soporta el sonido del violín a todas horas.

Vivo actualmente encontrándome casi a diario con mi vecina que me odia, me lanza unas miradas tremendas. Hace varios meses me dejó de hablar. No pudo más con mi violín.

 

A casa vienen algunos alumnos a dar sus clases. Yo, además, suelo estudiar un par de horas diarias. La vecina explotó un día y comenzó a golpear la pared común al escuchar la primera nota que daba con mi violín.

 

Entiendo perfectamente a mi vecina, si estuviera en su lugar quizás me hubiera molestado también, aunque no soy de golpear paredes ni dar gritos.

 

Con muy mal cuerpo empecé a buscar una solución. Una primera búsqueda en internet me recordó la existencia de las sordinas de estudio.

 

Probé tres tipos de estos fantásticos artilugios diseñados para atenuar el sonido del violín, a  continuación explico mi experiencia, estoy seguro que a más de uno le vendrá bien saber que existen soluciones para este problema:

Sordina de estudio goma que apaga el sonido del violín un poco

Sordina de goma

Esta sordina tapó tan solo un poco el sonido. Puedes escuchar tu violín pero sin su brillantez. A mi vecina no le vale.

Sordina de estudio de metal que apaga bastante el sonido

Sordina metálica

Esta tapa mucho el sonido y para estudiar un rato no está mal. A mi vecina le gustó. A mi no: vibraba cuando tocaba notas graves y se caía cada vez que bajaba el violín.

Sordina de estudio, metálica forrada de goma, no vibra y el sonido es bueno. Cumple su función.

Sordina de metal revestido de goma

Para mi es la ideal. No vibra encima del puente y apaga el sonido lo suficiente.Tanto mi vecina como yo estamos muy contentos.

 

Conclusiones:

A la tercera fue la vencida, la sordina metálica cubierta de goma ha sido la solución a la convivencia. Bueno, eso y mudar el estudio a otra habitación más alejada de la pared compartida.

Creo que es bueno tener siempre una de estas sordinas a mano, o quién sabe si algún día un amable vecino tenga el bonito y perspicaz  detalle de regalar una sordina a su sonoro vecino violinista.

 
Clases Particulares de Violín
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.